La endoscopía digestiva es un procedimiento que permite observar y evaluar el interior del esófago, estómago, duodeno y colon mediante un endoscopio, un tubo flexible con cámara y luz.
Se utiliza para diagnosticar enfermedades, tomar biopsias y realizar tratamientos mínimamente invasivos, como extracción de pólipos o control de sangrados, todo con seguridad y precisión.
Este estudio es clave para cuidar tu salud digestiva y detectar problemas a tiempo, combinando tecnología avanzada y atención personalizada.
Una endoscopía digestiva alta suele durar entre 5 y 15 minutos, dependiendo del estudio y si se realizan procedimientos adicionales como biopsias o tratamientos menores.
El procedimiento es rápido, seguro y generalmente bien tolerado, y permite a los médicos obtener información precisa sobre tu salud digestiva.
La endoscopía digestiva alta permite examinar esófago, estómago y duodeno para detectar diversas enfermedades, entre ellas:
Además, permite tomar biopsias y realizar tratamientos terapéuticos de forma mínimamente invasiva, contribuyendo a un diagnóstico rápido y preciso.