La colonoscopía es un estudio que permite explorar todo el colon y el recto mediante un colonoscopio, un tubo flexible con cámara y luz.
Se utiliza para detectar pólipos, inflamaciones, sangrados o lesiones precancerosas, y también permite realizar tratamientos y tomar biopsias de manera mínimamente invasiva.
Es un procedimiento seguro, preciso y clave para la prevención y diagnóstico temprano de enfermedades digestivas.
Una colonoscopía suele durar entre 20 y 40 minutos, dependiendo de si se realizan procedimientos adicionales como extracción de pólipos o biopsias.
El estudio es seguro, controlado y permite un diagnóstico preciso del colon y el recto.
La colonoscopía permite examinar todo el colon y el recto para detectar diversas patologías, entre ellas:
Además, permite realizar biopsias y tratamientos terapéuticos de manera mínimamente invasiva, garantizando un diagnóstico rápido y preciso.